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D2. Socialism

We're launching a podcast: Contested Legacies

New Internationalist - 8 hours 18 min ago
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New Internationalist is launching a podcast about history, social movements, how to deal with uncomfortable icons and revised, defanged legacies on the Left.

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Categories: D2. Socialism

Contra el intervencionismo yanqui y el régimen inconstitucional de Maduro

Systemic Alternatives - Thu, 01/17/2019 - 16:18

Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución

NO AL ESTADO PARALELO IMPULSADO POR EEUU, UE Y GRUPO DE LIMA 

RECHAZAMOS EL RÉGIMEN ENTREGUISTA E INCONSTITUCIONAL DE NICOLÁS MADURO 

REFERENDUM PARA RENOVAR TODOS LOS PODERES PUBLICOS

Desde la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución hemos venido tomando iniciativas y denunciando el régimen autoritario e inconstitucional del Presidente Maduro, quien a raíz de perder el control de la AN luego de la aplastante derrota en las elecciones parlamentarias de 2015, comenzó a gobernar al margen de la Constitución mediante la aplicación de un estado de excepción permanente, para evadir y neutralizar el control del Parlamento Nacional y facilitar la entrega al gran capital corporativo transnacional, la explotación primaria de nuestros recursos naturales, mineros y petroleros. Optó por avanzar en la profundización del modelo rentístico extractivista depredador, lesionando la soberanía nacional y el patrimonio social, natural y económico de la Nación. El Arco Minero del Orinoco, los Acuerdos de Servicios Conjuntos de PDVSA en términos viles, que nos retrotraen al régimen de concesiones de Gómez y a los contratos operativos de la apertura petrolera de Luis Giusti, son la muestra de la clara orientación entreguista de un gobierno cada vez más autoritario y opaco, que sustenta su poder en el control político clientelar y en la represión y coacción policial, violando los derechos humanos, con la falsa bandera de la lucha antiimperialista.y la defensa de la revolución bolivariana.

Habiendo perdido la base social de apoyo heredada del liderazgo de Chávez, por su connivencia y tolerancia con la corrupción y, su incapacidad para corregir errores en el manejo de la política económica y en la conducción del proceso, el gobierno de Maduro optó por preservar el poder a toda costa sin importarle los graves daños causados al pueblo de Venezuela y sus instituciones, echando por tierra los logros políticos y sociales alcanzados por la revolución bolivariana, para lo cual no dudó en llevarse por delante su logro histórico fundamental, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela parida por un proceso constituyente inédito, que sentó las bases del protagonismo popular a través de la profundización de la democracia y de su ejercicio directo y refrendario. La instrumentalización del poder electoral para “legitimar” la suspensión del referéndum revocatorio presidencial convocado por la oposición (2016) y la posterior convocatoria a la elección de una Asamblea Nacional Constituyente (2017) otorgándole poderes “supraconstitucionales y plenipotenciarios, sustituyendo de facto la Asamblea Nacional y usurpando la soberanía popular que reside intransferiblemente en el pueblo, fueron rechazados y denunciados en su momento por esta Plataforma, como evidencia incontrovertible del carácter autoritario e inconstitucional del gobierno de Maduro.

El 20 de mayo de 2018, el presidente Maduro resultó electo para un nuevo período constitucional de seis años, en unas elecciones adelantadas caracterizadas por un claro ventajismo e irregularidades en las cuales se produjo una abstención del 52%, superando en 30% la abstención promedio de los tres últimos procesos electorales presidenciales, en lo cual tuvo un peso importante el llamado a no participar que hizo un sector de la oposición, con el propósito de evidenciar la ilegitimidad del régimen madurista, al cual se sumó el escepticismo derivado de la fragmentación de los opositores y la desconfianza en el manejo del proceso por el CNE. En esa oportunidad, la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución llamó a participar en el proceso electoral, por considerar que la abstención, además de dejarle el campo libre a Maduro para atornillarse en el poder, también se lo abría al gobierno de EEUU y sus aliados, interesados en imponer la tesis del “estado fallido” al demostrarse, según ellos, la “ilegitimidad de origen” del Presidente, para luego justificar su intervención en Venezuela, siguiendo la ruta de la creación de un “Estado Paralelo”, como hicieron en Libia. No es casual que el vocero más conspicuo de Trump en la OEA, Luis Almagro, haya participado directamente en la campaña electoral llamando a no votar, presumiendo que una alta abstención permitiría declarar la “ilegitimidad de origen” del presidente electo, con el fin de desconocer su mandato y proclamar el “vacío de poder” a fin de darle “legitimidad” a un gobierno paralelo impuesto por EEUU.

Reconocemos que en la alta abstención ocurrida en el proceso electoral del 20M jugó un papel importante la pérdida de credibilidad del liderazgo político y el escepticismo de amplios sectores de la población en la eficacia de la participación electoral, como medio para cambiar la situación del país, también, debido a la desconfianza en el CNE y la fragmentación del liderazgo opositor. Sin embargo, independientemente de que algunos sectores opositores acompañaron de buena fe la abstención para demostrar su rechazo al gobierno de Maduro, los efectos prácticos de ésta y de la política abstencionista impulsada por el Departamento de Estado y asumida por algunos sectores de la oposición extremista pro-yankee, ha sido la desmovilización del pueblo venezolano, sacándolo del juego, evitando que asumiera su condición de decisor fundamental en la salida a la crisis transitando la vía pacífica y constitucional. De ese modo EEUU y sus aliados pasaron a ser actores de primera línea bajo el paraguas de la “comunidad internacional” para imponer un desenlace por la vía violenta o a través de una negociación injerencista con el gobierno de Maduro, funcional a sus intereses económicos y geopolíticos, hiriendo gravemente la soberanía del Estado Nación venezolano. Los hechos que se han venido suscitando antes y después de la juramentación del Presidente Maduro ante el TSJ, especialmente el pronunciamiento del llamado Grupo de Lima y de EEUU, marchan en esa dirección.

Creemos que la ilegitimidad del presidente Maduro proviene del rechazo de una mayoría aplastante de venezolanos y venezolanas, que consideran a su gobierno el principal responsable de la terrible crisis que los agobia, de la masificación de la pobreza, del colapso de los servicios públicos, de la parálisis económica, de la hiperinflación y de la destrucción del tejido social y productivo del país, además de muy graves violaciones persistentes de la Constitución, incluida la violación sistemática de los derechos humanos. Igualmente, también hay un rechazo a la violencia y a la injerencia externa. Esa mayoría considera de igual modo, que la vía para restaurar el estado de derecho y la institucionalidad perdida, es la movilización pacífica sustentada en los mecanismos constitucionales. En ese sentido, respaldamos las luchas y reclamos de los trabajadores y trabajadoras venezolanas por la defensa de su salario y de sus condiciones de vida y de trabajo, hoy, terriblemente afectados por la caída del ingreso, el desconocimiento por parte del gobierno de la contratación colectiva y demás conquistas laborales y socioeconómicas. Esas luchas deben articularse con la lucha por la restauración de la Constitución.

Rechazamos la creación de un Estado paralelo centrado en la Asamblea Nacional y el TSJ en el exilio apoyado por EEUU y el Grupo de Lima, porque conduciría a la profundización de la crisis y a un “choque de trenes” que podría derivar en un conflicto interno de consecuencias impredecibles, comprometiendo la soberanía e integridad de la Nación.

Más allá de la calificación y el pronunciamiento que puedan hacer gobiernos extranjeros sobre la legitimidad del Jefe de Estado venezolano, sólo el pueblo de Venezuela, apoyándose en la Constitución y conforme a su derecho inalienable a la autodeterminación, debe ser quién decida sobre la salida a la crisis política. Por ello, rechazamos firmemente la intención del gobierno de EEUU y el llamado Grupo de Lima de atropellar la dignidad del pueblo venezolano, al pretender imponer como solución a la crisis, un gobierno paralelo que equivaldría a un golpe de estado parlamentario.

El Grupo de Lima marca la “ruta de Trump” para intervenir a Venezuela

El pronunciamiento del Grupo de Lima (GL) sintetiza la hoja de ruta trazada por el gobierno de Donald Trump para tensar la cuerda al límite, con el fin de darle “jaque mate” al gobierno de Maduro, para colocarlo frente al dilema de negociar su rendición o enfrentar la ofensiva final de la alianza EEUU-UE-Grupo de Lima en marcha, eufemísticamente llamada “comunidad internacional”, a través del estrangulamiento económico seguido de una “intervención humanitaria” tipo Libia, articulada con la puesta en escena de la disputa territorial por el Esequibo y del reclamo del gobierno colombiano por la presencia en Venezuela de la guerrilla del ELN, como detonantes de conflictos en los flancos occidental y oriental,

La ficha clave en esta jugada que han venido preparando minuciosamente por el Departamento de Estado y el Comando Sur y el, con la cual esos poderes fácticos pretenden rebasar la soberanía y autodeterminación del pueblo venezolano, para imponer un gobierno tutelado desde Washington y condicionado a los intereses del gran capital transnacional comprometiendo la existencia misma de la Nación, es la derecha apátrida que fuera y dentro del país, ha hecho suya esa estrategia intervencionista, plasmada en el referido pronunciamiento, asumiéndola como la única opción para lograr un cambio político en el país, desechando de plano que sea el propio pueblo venezolano el que protagonice el restablecimiento de la Constitución derogada de facto por el gobierno de Maduro y la salida a la crisis por la vía pacífica y constitucional. El pronunciamiento del Grupo de Lima es también un emplazamiento dilemático para los movimientos y organizaciones políticas que hacen vida en el país, frente al cual solo puede haber dos posiciones: o se rechaza por injerencista y violador de la soberanía nacional y popular o se apoya por acción u omisión dándole luz verde a la intervención extranjera. Por nuestra parte, rechazamos en todo su contenido ese pronunciamiento intervencionista violatorio del derecho internacional y ofensivo a la dignidad del pueblo venezolano, con base en las siguientes consideraciones:

  1. El Grupo de Lima es un grupo informal de presión creado bajo los auspicios de EEUU, a partir de los cambios de gobierno hacia la derecha que ocurrieron en la región en los últimos años, ante la imposibilidad de lograr una mayoría en la OEA para imponer la aplicación de la Carta Democrática Interamericana en contra del gobierno de Venezuela. La creación de ese grupo se produjo en el contexto de la deserción y reducción de la participación de algunos de sus países miembros en la UNASUR, siguiendo la política estadounidense de dinamitar la arquitectura de integración latinoamericana que se construyó en los primeros tres lustros del siglo XXI, con el fin de devolverle a la OEA el protagonismo perdido como foro regional y su condición de “ministerio de colonias”,. operador de la Doctrina Monroe. No son razones humanitarias sino políticas y económicas, las que animan a ese bloque de gobiernos, en el que participa EEUU como dueño del circo, y lo que está de por medio son las ambicionadas riquezas naturales y la primera reserva petrolera del mundo.
  2. Al asumir de manera arbitraria y unilateral la facultad de calificar la legitimidad de los órganos del Poder Público venezolano, renunciando al escenario multilateral, a la mediación y al diálogo como el instrumento fundamental para dirimir pacíficamente las diferencias y conflictos entre los Estados y al interior de los países, lo hacen para darle sustento a la política del gobierno de Trump, de bloquear cualquier salida que surja de la decisión autónoma y soberana de los venezolanos. De ahí su política de impulsar el abstencionismo y la insurrección violenta desmovilizadora, de la cual se abanderó la derecha extremista, dándole al gobierno la oportunidad de justificar la aplicación de un “estado de excepción” de facto, que aunque inconstitucional, le ha servido de coartada para gobernar al margen de la constitución e imponer un régimen represivo para supuestamente “garantizar la paz” y atornillarse en el poder. Al reconocer la legitimidad al TSJ en el “exilio”, desconocer el nuevo mandato del Presidente Maduro y reconocer a la AN como el único poder legítimo, el Grupo de Lima presiona hacia la constitución de un Estado Paralelo, hacia un conflicto de poderes, hacia una confrontación de alcance internacional de consecuencias impredecibles, entre el gobierno de Maduro respaldado por la FANB y la oposición extremista atrincherada en la AN respaldada por EEUU y el Grupo de Lima.
  3. El guión seguido por una mayoría de la AN liderada por su nuevo Presidente, Juan Guaidó (VP) sigue la misma estructura y letra del pronunciamiento del Grupo de Lima y del Jefe de la Diplomacia estadounidense, tanto en cuanto al desconocimiento del mandato de Nicolás Maduro, como en lo referido al carácter plenipotenciario que asume la AN para designar un Presidente interino o Consejo de Transición, que ejercería la “coordinación con la FANB, la designación de representantes ante instancias internacionales y la conducción de un proceso de transición, todo ello presumiendo que el cargo de Presidente estaría vacante. De esta manera, se plantean abiertamente la dualidad de poderes que promueven EEUU y sus aliados, que como ya señalamos, podría conducirnos a un conflicto donde las víctimas seremos los venezolanos y el poder de decisión quedará a merced de los intereses geopolíticos y económicos de EEUU y sus aliados.
  4. Superando al gobierno de EEUU en materia de sanciones a Venezuela, el Grupo de Lima se dispone a elaborar, a discreción y sin definir un criterio preciso, listas de personas naturales y jurídicas a las cuales se le impedirá interactuar con instituciones financieras y bancarias de los países miembros e incluso congelar sus fondos y activos. Por otra parte, anuncia que evaluará la aplicación de restricciones en el otorgamiento de créditos al Estado venezolano, en los organismos financieros internacionales y regionales de los que son parte”. Estas son el tipo de medidas que suele tomar EEUU aplicando leyes extraterritoriales que vulneran la soberanía de los Estados, las cuales supuestamente van dirigidas a golpear a funcionarios gubernamentales, pero que inexorablemente recaen sobre el pueblo. Son medidas que en el marco de la grave crisis económica y social del país, contribuyen a profundizar el sufrimiento de las grandes mayorías que padecen los embates de la crisis. Al supeditar en términos absolutos la cooperación humanitaria al logro del objetivo político, en este caso, del cambio de gobierno, queda al descubierto el chantaje detrás del ofrecimiento de la ayuda humanitaria a cambio de ceder la soberanía. Muy diferente sería ofrecer incondicionalmente la cooperación para atender la emergencia humanitaria, siempre y cuando esta no sea manejada por el gobierno sino por la comunidad organizada.
  5. El hecho de que 10 de los 12 gobiernos del Grupo de Lima se retractaron del espaldarazo que le dieron a Guyana, en su reclamo a Venezuela por la expulsión de una embarcación extranjera que, con la autorización de ese país, penetraron aguas venezolanas en el Delta del Orinoco, no le quita relevancia al cipayismo vergonzoso de los gobiernos que integran ese Grupo. Ese es solo un movimiento “táctico”, lo que cuenta es su intención y voluntad demostrada de adhesión total, incondicional e inédita a la posición de EEUU de reconocerle a Guyana soberanía plena sobre el Esequibo y una porción importante de la plataforma continental del Delta del Orinoco, como si este fuera algo coyuntural vinculado al gobierno de Maduro, y no un asunto de Estado de carácter histórico, altamente sensible para los venezolano, porque afecta la integridad del territorio nacional. Para colmo del irrespeto, se atrevieron a calificar a las FANB como “provocadores” y “violadores de los derechos humanos de los países vecinos”, refiriéndose a Guyana, cuando una nave patrullera de la Armada Nacional Bolivariana interceptó y desalojó a un buque que realizaba estudios exploratorios para la ExxonMobil con el permiso írrito del gobierno guyanés, porque cumplieron con su deber de garantizar el ejercicio de la soberanía territorial en la plataforma continental del Delta del Orinoco, apegándose a las normas internacionales.
  6. Adicionalmente, ese incidente lo utilizan para justificar la suspensión de la cooperación militar en general y el posible establecimiento de una zona de exclusión aérea mediante la suspensión de los “permisos de sobrevuelo de aviones militares venezolanos en caso de asistencia humanitaria”. Estas son señales que anuncian la preparación para un conflicto bélico, lo cual resulta mucho más preocupante si tenemos en cuenta que en ese grupo están Brasil, Colombia y Guyana, países que tienen frontera con Venezuela y con los dos últimos mantenemos diferendos territoriales.
  7. En razón de que un sector extremista de la oposición encabezado por el nuevo Presidente de la AN, decidió adherirse al Pronunciamiento del Grupo de Lima y del gobierno de EEUU, de declarar unilateralmente vacante la Jefatura del Estado Venezolano, argumentando la ilegitimidad de origen de la elección de Nicolás Maduro para el período 2019-2025, y no reconociéndolo como tal y en consecuencia procedió a conformar un Estado Paralelo en el que la AN asume las funciones del Poder Ejecutivo y se reconoce como legítimo al llamado TSJ en el exilio, crea las condiciones para que se desencadene un conflicto interno que agravará la crisis y podría conducir a una guerra civil con participación internacional o en el mejor de los casos, a una negociación, impuesta desde afuera, amenazando la integridad territorial y la soberanía nacional, desde esta Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución proponemos:

¿Qué hacer?

Para el Pueblo de Venezuela, la primera tarea es garantizar la preservación de la Patria, porque sin ella, ningún proyecto nacional sería posible para construir el futuro. El suicidio, sea individual o colectivo, no es una opción. De allí que cualquier propuesta, idea, decisión planteadas en términos de lesionar nuestra herencia, nuestra integridad territorial, nuestra identidad nacional, nuestro derecho a la autodeterminación, incluyendo los derechos de nuestros pueblos originarios, debe ser combatida con absoluta firmeza y es por ello que, desde la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, denunciamos y rechazamos como injerencistas las acciones del llamado “Grupo de Lima” y cualquier venezolano, más allá de su opinión política, está en la obligación de sumarse a ese rechazo

Así mismo, rechazamos la tesis que internacionalmente viene siendo manejada por un sector extremista de la oposición, siguiendo las instrucciones del gobierno estadounidense, acerca del “vacío de poder” y de la necesidad, en consecuencia, de una intervención extranjera. Tal idea, al final, busca limpiar el camino para la disolución de la República, para la repartición de lo que es de los venezolanos, para convertir a Venezuela, esa de las ocho estrellas, esa del Libertador, esa de donde surgió la libertad para buena parte del continente, en un grupo de pequeñas republiquetas: un proceso de fragmentación, al estilo de lo ocurrido históricamente con la disolución de la Gran Colombia y posteriormente con Panamá. Pero eso no implica, de ninguna manera, que defendamos el actual gobierno, responsable de la gran crisis que nos agobia y responsable también, por acción u omisión, de poner en peligro a la República. Asumimos que en Venezuela sí existe un gobierno pero el mismo es ilegítimo porque actúa al margen de la Constitución y, porque sus acciones son absolutamente contrarias al interés general. Por tanto, debe ser reemplazado pero no a través de un inconstitucional golpe de estado con el apoyo de EEUU y sus aliados, sino a través de una acción coherente y sostenida de participación y movilización popular en el marco de la propia Constitución. La profundidad de la crisis requiere, sin dudas, de un acuerdo general, un acuerdo de sociedad, no un simple acuerdo de cúpulas y para ello, insistimos, la Constitución tiene previstos los caminos. No se trata de reemplazar una cúpula por otra, se trata de que el pueblo, quien ejerce la soberanía (A-5), se manifieste acerca de lo que verdaderamente quiere (Artículos 70 y 71). Es necesario reinstitucionalizar la República pero ello no es posible mientras las instituciones sigan siendo manejadas por los responsables de la crisis. Se trata de que, a partir de un acuerdo de patria, un acuerdo con visión de futuro, un acuerdo responsable, que prevea la renuncia de absolutamente todos los poderes, en forma ordenada y frente al pueblo, con el fin de llamar, en tiempo perentorio, a un nuevo proceso general de elecciones que relegitime todos los poderes, para abrirle el camino a una nueva Venezuela. Se trata, en definitiva, de poner las decisiones en manos del soberano, como reza nuestra Constitución. De lo contrario, la deriva de la crisis nos conducirá inexorablemente a una guerra civil con participación internacional, la instalación directamente del fascismo, con todo lo que ello implica para las generaciones presentes y futuras de venezolanos, o la instalación, a partir de componendas, de un gobierno que no represente los intereses de los venezolanos.

La AN liderada por la oposición extremista, avanza en la ejecución del proyecto del estado paralelo promovido por EEUU-UE-Grupo de Lima para desplazar a Maduro del gobierno, mientras éste con el apoyo de la FANB acaricia la idea de disolver la AN y convocar unas elecciones anticipadas. Esta confrontación podría desembocar en una guerra civil con participación internacional o en una negociación cupular forzada por intereses foráneos. En estas circunstancias, cuando está en juego la existencia de la Nación, es que el pueblo debe ser el protagonista de su propia historia para decidir el destino de la República, ejerciendo plenamente su derecho a la autodeterminación. Por esa razón, proponemos que la disputa entre el Gobierno y la AN debe resolverse mediante el diálogo y la negociación, tomando como punto de partida la convocatoria a un referendum consultivo vinculante, en el que los venezolanos decidamos en elecciones transparentes y con base en los artículo 70 y 71 de la Constitución, si queremos o no renovar todos los poderes públicos.  

La salida debe ser soberana, pacífica y constitucional a través de la consulta popular!!!

Rechazamos el Pronunciamiento intervencionista del Grupo de Lima!!!

Todos contra el despojo territorial imperialista en el Esequibo!!!

Héctor Navarro, Oly Millán, Gustavo Márquez, Ana Elisa Osorio, Edgardo Lander, Juan García, Gonzalo Gómez, Santiago Arconada

Caracas 17 de enero 2019

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Beyond Davos: Fighting inequality on the frontline

New Internationalist - Tue, 01/15/2019 - 02:56
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On the eve of yet another World Economic Forum, Zubair Sayed looks at how people are mobilizing to find solutions to social problems exacerbated by inequality.

povertyDavosWorld Economic ForumPovertyContributor: Zubair SayedDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

On the eve of yet another World Economic Forum, Zubair Sayed looks at how people are mobilizing to find solutions to social problems exacerbated by inequality.

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Revolution returns to Europe. How and why

Systemic Alternatives - Mon, 01/07/2019 - 08:07

[Dimitris Konstantakopoulos/Defend Democracy Press/06 de enero del 2019]

“Your heart
is too small to hold
this many people”
lyrics to a song of the Yellow Vests addressed to Macron

“I am not a seed of Chance
I, the moulder of the new life
I am a child of Need
and a mature child of Wrath…
…Listen to the voice of the winds
For thousands of years!
Inside my word
all humanity hurts…”
Kostas Varnalis (1884-1974), The Guide (Ο Οδηγητής) (*)

By Dimitris Konstantakopoulos

On the evening of 14 July 1789, the Duke de La Rochefoucauld-Liancourt woke King Louis XVI to inform him about the storming of the Bastille.

“Why, is this a rebellion?”the King wondered.

“No Sir. It’s a revolution”, replied the Duke.

What is happening today in France is one of the most significant political developments on the European continent after the collapse of the Soviet Union almost thirty years ago.

It is one of the most radical, deepest and dynamic challenges to modern European capitalism in decades, both in terms of method – the direct, mass mobilisation of people, of the “masses”, their dramatic entry on to the stage of history – as well as in terms of the depth of the movement, as in its demands, which directly question the political and, implicitly but clearly, the social regime.(**). In particular, it is evenly spread throughout France, rather than being restricted to the capital.

If we wanted to find a revolutionary movement in Europe reassembling that of the Yellow Vests in terms of massiveness and depth we would probably have to look back to the period 1965-75 or, as a maximum, to 1985.

That is, we would look back to the general revolutionary strikes in France and Italy (1968-1969), the ‘Prague Spring’ (1968), the Carnation Revolution in Portugal (1974-1975), the Solidarity revolution in Poland (1979-1981) and, perhaps to a lesser extent, to the long, militant strike of British miners (1984-85).

These are all movements which, each one in its own way and despite the differences between them, have profoundly changed how we perceive the world. All were characterised by the same direct form of action, with millions of simple people directly participating, and by the fact that they all questioned the foundations of economic and social organisation and the power system in the countries in which they broke out. All these movements, without exception, were, in one way or another, accompanied by demands for the democratisation of society, self-management and direct participation of people.

The momentum of these movements was later halted by the capitulation of Mitterrand’s Socialists, the triumphs of Neo-liberalism in capitalist Europe (the Thatcher-Reagan-Friedman factor),the collapse of the Soviet regime and the “counter-revolutions” in Eastern Europe: “counter-revolutions” which, although advanced through “democratic” slogans, did not lead anywhere, but merely to the economic and political power changing hands from “socialist bureaucracies” to  quite authoritarian, oligarchic and sometimes clearly Mafiosi elites, masquerading as democratic governments – “social Darwinists” in the service of International Capital and the US.

The Yellow Vests now seem to be picking up in their own way from where the European movements of 1965-85 left off their core fundamental demands, and they are doing so in their attempt to respond to a policy of systematic destruction of French society and, even more so, of its lower and poorer strata.

They are doing it within the context of today’s European and global conditions, which differ substantially from those of that period, both in “subjective” and “objective” terms.

French and European crises and global economic crisis

The French revolution – the term ‘revolution’, we think, being more appropriate, because what is happening in France does not constitute simply a rebellion, as we will attempt to show later – is the direct product of the multifaceted, complex “European” crisis; a crisis which, in its turn, is the product and consequence of two factors: the deep economic crisis into which world capitalism entered in 2008, and the very way in which the European Union has been built and operates.

It is important to properly diagnose the root cause of the crisis,and the factors which provoked it, the global and the European one. Because if we assume that the whole problem is due to the Euro and the EU, ignoring the structural crisis of modern world capitalism, then we would come to the conclusion that all a country needs to do is to leave the EU, thereby solving all the problems. Of course, this does not mean that a given country should not attempt to leave the EU, if this is what is required for saving itself. But it means, however, that it must be aware that even by leaving, it will still be confronted by all the problems thrown up by the tremendous power that globalised capitalism and international finance have acquired.

Most criticisms of theEU, from various side, are correct. But this is not the main strategic problem. The main question is what is to be the European order of tomorrow and how to ensure that the order which shall be established after the EU will be better and not worse; what is the policy and strategy that, as of now, within the context of the existing EU, can serve better the purpose of creating a radically different and radically better European order tomorrow.

This is because a European country, in particular a medium-sized country such as France, may initiate a course of liberation from the bonds of globalised capitalism. But it will not be easy for any country, even the strongest in Europe, to achieve this on its own in the long-term.

The international impact of the French revolutionary movement will be of crucial, vital significance, not only in the long-term, but also in short run, for both the movement itself and for the situation in all of Europe.

Any victory or defeat of the Yellow Vests movement depends heavily on its ability to expand and find immediate support in the rest of Europe.

On the other hand, the entire European situation will be directly and decisively affected by what will happen in the coming weeks and months in France.

However, we have not yet seen any of the forces which wish to self-identify as “radical leftist” in Europe -from the left-wing of Die Linke to the left-wing of the Labour Party-realising fully the significance of what is happening in France; adjusting their activity accordingly, giving absolute priority to the organisation of support to the French people, explaining to their people what is happening in France or even imitating the French movement through the initiation of campaigns in their countries, appropriate and adapted of course to the respective conditions they are facing in every country. We have not seen them attempting to create programmatically, politically and organisationally a united European front, not only of the radical left but also of all the forces that would be willing to commit sincerely to fighting the totalitarian dictatorship of financial capital in Europe.

What we mostly see are various groups, parties, and aspiring leaders ,the usual strangers to modesty, narcissist stars of “international radicalism and progress”, prominent “intellectuals of the Self-evident”, who, at a moment when one of the most significant revolutions in Europe in the last fifty years is unfolding, are making micro-political electoral calculations in view of the European elections; calculations which too shall prove to be irrelevant within the context of a Europe that continues to be shaken to its very foundations by its crisis.

A direct result itself of the 2008 global economic crisis, the European crisis has so far generated, before the current developments in France, the destruction and “betrayed revolt” of Greece, the Indignados and the Podemos in Spain, the left government in Portugal, the BREXIT vote, the surge of the radical right in Italy, the rise of AfD in Germany, the “clinical death” of the German Social Democratic and the French Socialist Party, the rise of Le Pen and Mélenchon in France.

However, the developments in France are now taking us to another level, because of two factors of fundamental significance. The French people, having spent a number of decades hoping in vain for some improvement through the processes of elections and referenda, has now moved to the phase of direct, dynamic and mass mobilisation of the people. Secondly, the French movement is for the first time directly questioning the political and, indirectly but clearly, the social regime.

The financial oligarchy which is currently governing Europe together with its employees – the European politicians and bureaucrats – has no answer to the issues raised by the Greeks,  Spanish, British, Italians and, even more so, by the French now.

For this and for other reasons that we will explain, the French crisis is only the beginning of a course of events, which, of course, we cannot predict and prescribe; nor can we foresee where it will lead; however, we can say with certainty already from now that they will radically change Europe and the world.

The developments in France not only coincide with and partly reflect the continuing deep crisis of the EU, a crisis threatening its very existence. The developments are taking place, most probably, on the eve of a new exacerbation of the economic crisis of 2008,against which states now have much fewer means to use for defending themselves than in 2008.

And as if all this were not enough, at the international level we also note a rapid deterioration of all the significant global concerns, including the re-emergence of the risk of nuclear war and, most importantly, the near certainty over the end of human life through climatic change and environmental destruction; such defining issues require immediate radical measures that go far beyond the limitations and capabilities of the existing economic, social and international system.

Realism and Romanticism

The other day a friend, albeit in a well-meant and tactful way, accused me of a sort of “revolutionary romanticism”, referring to my most recent article about the developments in France. I will leave aside the fact that, as it soon transpired from our conversation, he was not aware of the most elementary information such as what are the main demands of the Yellow Vest movement; instead he perceived as real not what is really happening in France – of course for this the media is more to blame for not giving out all the information – but what he himself thought is likely to be happening!

Living in Greece he thought that in France, too, politicians could throw some “revolutionary buzzwords” just to gather votes, as it so often is the case with Greek politicians. So he was trying to interpret the French movement from the point of view of our current moral and intellectual misery, which is the result of our overwhelming defeat of 2015 and the way it has come about. It may also be that deep inside, he could find difficult, and even be annoyed by the comparison between the current grandeur of a revolting people with our own, now humiliated and defeated, miserable and servile, individual, social and national existence.

However, the important point is something different, and I told him so.  Romanticism is not to hope for the advancement of humans and people at the forefront of the historical process. They did it in the past and hence they can do it again in the future. Romanticism, even a potentially deadly illusion, is to bestow upon those who today govern the world, the ability to prevent the destruction of humanity!

Realistically speaking, the only chance that humanity has to save itself is to consciously take its own action to this effect and, indeed, to do so very quickly.

The May 1968 slogan “Imagination to the Power” is today the only viable realism. The “revolution”, in the meaning of a radical transformation of the dominant system, regardless of the way in which it may happen, is a precondition for the survival of humanity. This sort of thing is no longer taught by social and philosophical theories or by our morality; it is rather determined by the merciless clarity and accuracy of the mathematical and physics equations of climate science.

Besides, great revolutions often happen when no one expects them. And no one expects them, because when they happen a system is “completed”; it is, in a way, “closed”, having left no room for any “reform” or “self-correction”. The same factor that makes Revolutions seem impossible and even inconceivable is rendering them also unavoidable!

The global human consciousness owns this knowledge, despite the constant efforts of the dominant and possessors to erase it. This is the reason why we honour the memory of those who were “defeated” in history, of those who “lost”, such as Jesus Christ and Spartacus, and we pay no tribute to those who crucified them to protect and preserve the public order and the power of their time.

It is precisely at this moment, when the system has “closed”, does not allow any progress and is threatening with destruction, that the god of Necessity unearths from the depths of the souls of ordinary people, from the soul of the great “anonymous” crowd, the moral superior human qualities, namely the drive towards freedom and dignity, the expression of the mortal being’s need for meaning in his life.  It is then, at those privileged moments of history, that simple people, free from the usual burdens and hypocrisies of professional politicians and intellectuals, employ the superior brain functions of humans, reason and the imagination, in order to find solutions to the problems they encounter, as the French have been doing for nearly two months now.

All revolutions may look similar to each other, but each one is different. This one, the revolution that is now struggling to force its way out of its mother’s belly – the European crisis- has an incomparable advantage over the Great French Revolution of 1789 and over the Russian revolutions of 1905 and 1917.The people who revolted now have significantly higher intellectual weapons, more knowledge to rely upon than what was available to the sans-culottes and the Russian workers of the past revolutions. Moreover, they have the experience of the achievements, but also of the degeneration and tragedies that accompanied all the great revolutionary movements of history.

But it is impossible to cover such a subject in one article. In our next article, we will examine the way the French people were led to take the course they have, and the structure of their demands, at the centre of which is the question of popular sovereignty, the possibility of the people to exercise power or, at least, to be able to control in an effective way how state power is exercised.

The same fundamental question remains, albeit in a new form, presented, but not solved in a satisfactory way, by the Great French Revolution of 1789, the Russian Revolutions of 1905 and 1917 and many other popular uprisings in Europe and the world.

Notes

(*) This is an improvised translation by the author of a portion of a poem by Kostas Varnalis (1984-1974), one of the greatest poets and writers of modern Greece. A communist, a Marxist and a member of the resistance during the Nazi occupation of Greece, he was persecuted for his ideas.

(**) It is quite difficult to write an article about France addressed to people who are not living in France. The reason lies with the fact that Western Media doall that they can, indeed with a certain degree of success, in order to play down, distort and conceal the events in France and, most importantly, their significance. Their aim is to present them as some sort of the usual “social upheavals”, without highlighting the underlying causes which have driven the people of one of the most important countries in Europe to revolt against the political system in power.

During the military dictatorship in Greece, I was a schoolboy. I remember that the press at that time was full of propaganda, but, at the same time, it was publishing all the basic facts necessary to form an opinion. Through this censored press, controlled by the “black colonels”, Greeks nevertheless knew better what was happening in France during the May ’68 Revolution or with the Vietnam War, than they know now about social and political problems in other EU countries or about the reality of a dozen wars in the Middle East!

The “Empire of Finance” which controls the media and most “intellectuals”, the “Space of Ideas” in our societies, in a way that is unprecedented in the history of capitalism, has a vital interest in doing so, as it trembles at the prospect of the “French virus” spreading outside France, as happened in 1789, 1848 and 1968.

Besides, even if they wanted to transmit the real meaning of these processes, they wouldn’t be able to do it. Journalism follows democracy on the path to demise. In their efforts to control all information, they have isolated almost all journalists with the knowledge and critical thinking skills that are required to analyse and describe the meaning of a revolution such, as the one that now seems to be unfolding in France. Nowadays, it is often the case that the media do not even choose journalists of their own liking, asking instead political parties and financial lobbies to “accolade” these and appoint “journalists”.

The suffocating and total control of the sphere of ideas have led to the creation of a class of “political professionals”, intellectuals, scientists, advertisers and pollsters who have ended up believing their own propaganda and are now unable, to a large extent,to analyse what is happening in the real world, even if this is needed by the class of interests they serve. George Orwell has been proven right.

Perhaps this is why the French Le Monde decided to send 70 scientists across France on a quest to understand what’s going on in the country – probably the largest “press expedition” in history!

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Trade in turmoil

New Internationalist - Wed, 01/02/2019 - 02:19
Issue number: 517Big stories: A chance for justice?A rustbelt romanceInvestor RexThe dark artsOpen ChinaAlso in issue: Unlearning despairCartoon History: Toussaint LouvertureCountry Profile: CubaFetishizing indigenous peopleCatching the cops
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Trade in turmoil: A chance for justice?

New Internationalist - Fri, 12/21/2018 - 04:29

There was a time when trade was a slow-moving tanker of a topic – what we, at New Internationalist, would call a ‘solid development issue’.

Not in these times of Brexit turmoil and a Trumpian trade war with China. As we go to press, there is little certainty about how events will pan out over the next couple of hours – let alone months.

The themes, and language, being used in relation to these trade-related crises are extreme and indicative. ‘Betrayal’, ‘rape’, ‘theft’, ‘cliff-edge’, ‘crash-out’, ‘blood on the streets’, ‘economic decline’, ‘disaster’, ‘a great unravelling’, ‘war’...

In this magazine we delve into the thicket of global trade – interviewing and consulting experts and campaigners from around the world. Our aim is not just to make sense of what’s going on, but also to dig into what’s missing from the blow-by-blow reporting in the media; to examine the underlying causes of the current crises; the important impacts of the free-trade system that just aren’t being discussed; and the implications for citizens in countries that aren’t powerful players on the world stage. And, in true New Internationalist fashion, this issue does not stop at reporting what is – but goes the extra mile to envisage how things could be with a 14-point plan on what a better, fairer, more sustainable trading system might look like.

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New Internationalist’s top reads in 2018

New Internationalist - Fri, 12/21/2018 - 03:18
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As 2018 comes to a close, we look back on this year’s most popular online reads.

Most read2018Contributor: Husna RizviDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

As 2018 comes to a close, we look back on this year’s most popular online reads.

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Kick ‘em all out! Citizens’ Assemblies and the next democratic revolution

New Internationalist - Fri, 12/14/2018 - 08:12
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Citizens’ Assemblies are being promoted as the preferred democratic tool of a new generation of activists, Brett Hennig writes.

Extinction RebellionYellow VestsDemocracyActivismSocial ChangeContributor: Brett HennigDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

It appears that the demand for citizens’ assemblies is crossing cultural barriers and being promoted as the preferred democratic tool of a new generation of activists, Brett Hennig writes.

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Forgotten people from a forgotten war

New Internationalist - Thu, 12/13/2018 - 03:43
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Ukraine’s internally displaced people are paying the price for a proxy conflict stoked by Russia. Daisy Gibbons reports from Mariupol, the Ukrainian town bordering Donetsk.

UkraineDonetskwarrefugeesUkraineRefugeesContributor: Daisy GibbonsDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

Ukraine’s internally displaced people are paying the price for a proxy conflict stoked by Russia. Daisy Gibbons reports from Mariupol, the Ukrainian town bordering Donetsk.

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‘To be found guilty of a terror-related charge is devastating’

New Internationalist - Mon, 12/10/2018 - 09:22
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On Human Rights Day, protesters have been found guilty of ‘endangering an airport’ after a nine-week trial. Lydia Noon reports.

Stansted 15deportationmigrantMigrantsContributor: Lydia NoonDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

On Human Rights Day, protesters have been found guilty of ‘endangering an airport’ after a nine-week trial. Lydia Noon reports.

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Paper promises: the Universal Declaration of Human Rights at 70

New Internationalist - Mon, 12/10/2018 - 02:08
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Why is it so easy for governments to ignore this much-feted document? TJ Coles analyzes the British case.

human rightsUnited NationsUnited KingdomHuman RightsContributor: TJ ColesDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

Why is it so easy for governments to ignore this much-feted document? TJ Coles analyzes the British case.

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Bringing Mexico’s missing out of the shadows

New Internationalist - Thu, 12/06/2018 - 07:31
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More than 37,000 people in Mexico are currently declared missing – seen as neither dead nor alive. Carlos Heras Rodríguez reports from Guadalajara on how the state has failed the victims’ families.

MexicoMexicoContributor: Carlos HerasDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

More than 37,000 people in Mexico are currently declared missing – seen as neither dead nor alive. Carlos Heras Rodríguez reports from Guadalajara on how the state has failed the victims’ families.

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Banning ‘adult content’ won’t make Tumblr better or healthier

New Internationalist - Wed, 12/05/2018 - 10:49
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What does Tumblr's decision mean for those who rely on the site as one of the only sexually permissible online spaces? Jillian York asks.

pornographypornethical pornSocial MediaSexual PoliticsContributor: Jillian YorkDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

What does Tumblr's decision mean for those who rely on the site as one of the only sexually permissible online spaces? Jillian York asks.

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Extinction Rebellion - in or out?

New Internationalist - Wed, 12/05/2018 - 02:24
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As climate talks kick off in Poland, five climate justice campaigners react to the UK’s newest climate direct-action network Extinction Rebellion.

Extinction Rebellionclimate changeClimate changeContributor: Various AuthorsDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

Inspirational or apocalyptic? Five climate-concerned campaigners offer their take on Extinction Rebellion.

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India: Adivasis march for an end to violence

New Internationalist - Tue, 12/04/2018 - 01:41
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Caught in the crossfire of state repression and guerilla fighters, Adivasi inhabitants of India’s ‘red corridor’ are exploring ways to stop the violence in their continuing struggle for land rights. Hannah Kirmes-Daly and Heera Bai report.

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Caught in the crossfire of state repression and guerilla fighters, Adivasi inhabitants of India’s ‘red corridor’ are exploring ways to stop the violence in their continuing struggle for land rights. Hannah Kirmes-Daly and Heera Bai report.

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Co-owner gift subscription

New Internationalist - Mon, 12/03/2018 - 04:45

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COP24: Who are these UN climate meetings for?

New Internationalist - Mon, 12/03/2018 - 01:47
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Nick Dowson highlights the issues up for debate, obstacles to negotiations and where all this leaves the majority world.

COP24EnvironmentClimate changePollutionPolandContributor: Nick DowsonDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

This year's conference in Katowice, Poland, has kicked off. Nick Dowson highlights the issues up for debate, obstacles to negotiations and where all this leaves the majority world

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Canada’s shame: the coerced sterilization of Indigenous women

New Internationalist - Thu, 11/29/2018 - 08:04
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The shocking eugenicist policies can be seen as attempted cultural genocide, argues Jaipreet Virdi

indigenouseugenicsracismCanadaCanadaIndigenous PeoplesContributor: Jaipreet VirdiDoesn't appear on front pageThumbnail image: Deck/standfirst: 

The shocking eugenicist policies can be seen as attempted cultural genocide, argues Jaipreet Virdi

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COP14: Corporate power and declining biodiversity

New Internationalist - Wed, 11/28/2018 - 05:28
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Nele Marien explains the scale and cost of financial lobbying against biodiversity efforts.

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Nele Marien explains the scale and cost of financial lobbying against biodiversity efforts.

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COMUNICADO A unos días antes del Buenos Aires G20, se organiza la resistencia.

Systemic Alternatives - Mon, 11/26/2018 - 08:13

El G20 se celebrará este año en Argentina los días 30 de noviembre y 1 de diciembre. Al parecer, los líderes de estos países que por si mismos representan el 85% del PIB mundial y dos tercios de la población mundial no temen el ridículo, ya que han elegido reunirse en un país hoy en día en el borde abismo debido a la aplicación de recetas neoliberales (devaluación del peso de casi el 100% en un año, inflación a más del 35%, recesión del 0,3% para 2018, desempleo y crecimiento de la precariedad en todos los sectores). En la obligación de pedir ayuda al FMI (se ha otorgado a la Argentina un préstamo de 57 mil millones de dólares), el gobierno ultraliberal de Mauricio Macri ha agravado aún más las restricciones presupuestarias, penalizando severamente a la población que multiplica las huelgas y acciones de Protesta desde el año 2016.

Aunque en 2009, en Pittsburgh, los países del G20 se comprometieron a eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, estos pasaron de $ 75 mil millones en 2007 a $ 147 mil millones en 2016. Por lo tanto, estos países están financiando el empeoramiento del calentamiento global, a pesar de los compromisos realizados. Como resultado, los combustibles fósiles siguen representando el 82% de la combinación energética de los países del G20, y las emisiones resultantes están aumentando nuevamente en 2017 en 15 de los 20 países del G20, incluida Francia, que está un 6,7% por encima del objetivo establecido. Con tales trayectorias de emisión, el G20 está, por su cuenta, respaldando un calentamiento global de más de 3.2 ° centigrados.

En Buenos Aires, se planean actividades para dejar en claro a los líderes del G20 que no son bienvenidos en Argentina, especialmente el Presidente Trump. Estas actividades se llevarán a cabo entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre y adoptarán diversas formas: movilizaciones, foros, debates, presentaciones artísticas, etc. Los días 28 y 29 de noviembre se celebrará una “Cumbre de los pueblos” por “un mundo de justicia, paz y dignidad” y contra las políticas mundiales caracterizadas por “el saqueo de recursos, la militarización, el control y la subyugación de los pueblos”. en todo el planeta. Los debates del 28 de noviembre se realizarán en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, con un momento dedicado a la ronda de madres de la Plaza de Mayo. El día 29, un pueblo de lienzo dará la bienvenida a los participantes a la Plaza del Congreso para una serie de proclamaciones y resoluciones, seguido de un gran concierto.

Finalmente, el 30 de noviembre, fecha de la apertura oficial del G20, una gran manifestación (su recorrido aún está siendo estudiado) al que se unirán la mayoría de las fuerzas sociales y sindicales del país expresará su rechazo a las políticas de ajuste neoliberal que refuerzan las desigualdades, empobrecen a las personas y las llevan a la desesperación. Attac France estará representada en la cumbre de Buenos Aires y participará en varios talleres, particularmente en el contexto de foros feministas y de bienes comunes.

Attac France

Paris, 22 de noviembre del 2018

 

En este sentido compartimos con ustedes el cronograma de las actividades de la semana de acción global “Fuera G20 FMI” en la que se enmarca la cumbre de los pueblos mencionada en el comunicado.

Programa de la Semana de Acción Global “Fuera G20 FMI”

De igual manera puede descargar el PDF del programa especifico del “Foro – Bienes Comunes y soberanía: contexto, resistencias y alternativas” en el cual una mesa (MESA 3) tratará especificamente la temática de alternativas sistémicas. 

Cronograma “Foro – Bienes Comunes y soberanía: contexto, resistencias y alternativas”

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